Otorgan Premio “Paca Navas” a reconocidas lideresas hondureñas

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Tegucigalpa.- Con el propósito de enaltecer y visibilizar la labor de mujeres hondureñas, premiando su trayectoria, la Secretaria de Desarrollo Social (SEDESOL) otorga el Premio Paca Navas.

Este premio es una iniciativa del Gobierno de la Refundación, a través de la SEDESOL, en homenaje a Francisca Raquel Navas Gardela, más conocida como “Paca Navas de Miralda”.

La premiación se realizó el 27 de marzo de 2025 en la ciudad de Siguatepeque, Comayagua, donde asistieron defensores y defensoras, así como representantes del gobierno de Honduras, quienes fueron los encargados de realizar la ceremonia, donde se reconoció a lideresas hondureñas.

WhatsApp-Image-2025-03-28-at-11.10.01-AMEn su segunda edición, este premio es otorgado a Rosa Amelia Aquino David, líder garífuna de La Ceiba, Atlántida, joven feminista, activista y defensora de los derechos humanos, especialmente de las poblaciones más vulnerables del sector atlántico e insular. A María Santos Paz Rodríguez, líder lenca de Intibucá, con 36 años de trayectoria, defensora de los derechos de las mujeres, del medio ambiente, la tierra y el territorio.

Asimismo, a Jesús Sánchez Bernárdez, líder garífuna de Iriona, Colón, con 10 años de experiencia, ha gestionado y ejecutado proyectos de emprendedurismo en las comunidades de Cusuna y Ciriboya. Es fundadora del Colegio de Agricultura de Ciriboya y ha trabajado en la preservación de los saberes agrícolas ancestrales en Batalla, Tocamacho y Plaplaya.

También a Betty del Carmen Vásquez Rivera, líder lenca de Petoa, Santa Bárbara, con 30 años de activismo, es feminista y fundadora de la Red Departamental de Mujeres y la organización Movimiento Ambientalista Santabarbarense (MAS).

Otra de las homenajeadas es Rode Azbely Murcia Miranda, líder maya chortí de Copán Ruinas, con 12 años de experiencia, es la creadora de la Coalición Ambientalista de Copán (CAC), donde ha impulsado acciones para frenar concesiones mineras a nivel municipal y nacional.

“Este premio está dedicado a las mujeres defensoras ambientalistas del territorio, indígenas y justamente se nos está reconociendo por nuestro trabajo, por nuestra lucha y por lo que hacemos”, señalo Betty Vázquez.

Además, agregó que “nadie lucha y hace cosas porque se le reconozca, sino por convicción, porque es la misión que debemos cumplir, porque no podemos venir a esta vida sin dejar legados y sin defender nuestros derechos”.

La defensora del ambiente manifestó que muchas personas luchan y defienden también por una necesidad, al no quedarse sin agua, sin montañas, sin medios de vida. Las luchas colectivas son más interesantes cuando se hacen de manera organizada y con objetivos comunes.

“Eso lo recojo yo como que también la lucha y el territorio se defiende desde adentro y desde abajo. Y me honro que nos den un reconocimiento en memoria de esa mujer, Paca Navas o Francisca Navas, una olanchana de la época de tiempos de Ramón Amaya Amador, una escritora con sus mensajes políticos, emancipadores, que fue criminalizada en esa época y en ese tiempo, y que justamente se vio obligada a irse al exilio junto con Ramón Amaya Amador, lo que nos convoca a decir que también tenemos que recuperar la memoria histórica de las mujeres”, sostuvo Vásquez.

“Ya que por los siglos han enfrentado y han desafiado al sistema, este sistema capitalista, colonialista, patriarcal, misógino, y también este sistema, este, que ha colocado a las mujeres en categorías de segundo y tercer valor, ciudadanas de segunda y tercera categoría, y no como debería de ser, ciudadanas de primera instancia o de primera línea, porque somos proveedoras y cuidadoras de la vida”, agregó.

Recibo con humildad, con cariño, con satisfacción, este reconocimiento que no es mío, es de todas mis compañeras, de todos mis compañeros y de todas aquellas personas que desde la lucha más pequeña hasta la lucha más emblemática, defienden, cuidan y protegen su territorio.

Finalmente dijo que hay un procedimiento de elección y que fue nominada dentro de tantas personas que quizás tienen los perfiles igual que ella.

“Me siento más bien honrada y comprometida a seguirlo haciendo. Creo que este tipo de reconocimientos también ayudan a visibilizar nuestras luchas y para que también el Estado pueda considerar y valorar que las luchas y la defensa territoriales, además de tejer legítimas, son legales y por tanto no puede pasar ya más criminalización y defensoras en riesgos”.

Paca Navas y su lucha desde el exilio

Francisca Raquel Navas Gardela nació en la ciudad de Juticalpa, departamento de Olancho en 1883 y fallecería en la ciudad de Seattle, Estados Unidos de América, el 11 de julio de 1971.

Según el sitio web redcontraviolencialc.wixsite.com, en el año 1900 contrae matrimonio con el periodista Adolfo Miralda, con quien procreó seis hijos: Carlos Roberto, Enrique, Alejandro, Valentín, América y Adolfo, de apellidos Miralda Navas. La familia residió en La Ceiba en vista de la persecución que fue objeto su esposo, allí ambos fundaron el semanario “La Voz de Atlántida” en 1935.

“Paca Navas, se unió como activista de los derechos civiles de las mujeres, participando en cónclaves femeninos, representando a Honduras a nivel internacional.

Una de las novelas más representativas del criollismo en Honduras y escrita en la década de los 40, salió a luz pública por primera vez en Guatemala en 1951, durante el gobierno del Doctor Juan José Arévalo.

El 2 de febrero de 1946, un grupo de sufragistas organizó la Sociedad Femenina Panamericana con el presidente Olimpia Varela y Varela y los intelectuales Lucila Gamero de Medina, Argentina Díaz Lozano y Navas.

El 5 de marzo de 1947, fundaron el Comité Femenino Hondureño (afiliado a la Comisión Interamericana de Mujeres).

Además, dicha publicación señala que con el objetivo de obtener derechos políticos para las mujeres, publicaron una revista, Mujer Americana, que era la tercera revista feminista del país, después de Atlántida de Navas, y una revista llamada Atenea por Cristina Hernández de Gómez, que comenzó en El Progreso en 1944.

En 1947 Navas representó a la Unión Democrática Femenina Hondureña en el Primer Congreso Interamericano de Mujeres en la Ciudad de Guatemala, Guatemala. Allí presentó el tema de los presos políticos y exiliados de América Latina a la asamblea y denunció el exilio político forzado de 100 hondureños durante los 14 años de la dictadura de Tiburcio Carías Andino.

Al momento de la conferencia, Navas, que había sido exiliada, vivía en Guatemala bajo la protección del presidente Juan José Arévalo. Ella vivió en Guatemala de 1945 a 1951. Ramón Amaya Amador buscó refugio con ella en Guatemala. La estadía guatemalteca marcó su período de escritura más productivo, en parte porque podía publicar su trabajo.

Dicho escrito, además, señala que en 1947, Navas publicó un libro de poemas, Ritmos criollos y lo siguió con su novela Barro en 1951. En realidad, Barro había sido escrito en 1940, pero se le prohibió su publicación en Honduras. Barro se estableció en una ciudad de trabajadores recientemente establecida para recolectores de fruta. Abordó la angustia que acompañó su traslado de sus pueblos tradicionales para obtener mejores oportunidades de trabajo y analizó la explotación del territorio nacional por parte de extranjeros.

Murió el 11 de julio de 1971 en Seattle, Washington, mientras visitaba a su hija.