Tegucigalpa.- Juan Silva (70) y su hijo Juan Antonio Silva (20), ambos originarios de la aldea La Protección, municipio de Santa Cruz de Soroguara, Francisco Morazán, salieron de su casa a buscar evidencia de la destrucción del bosque, ya que, según versiones, ya habían denunciado el hecho al Ministerio Público, pero este ente les solicitó pruebas para recepcionar su denuncia.
Con el afán de documentar este hecho, y obtener una respuesta por parte del MP, padre e hijo salieron de su casa para documentar con fotografías la deforestación que se realizaba en la zona, pero no regresaron; su familia de inmediato inició la búsqueda y dio aviso a las autoridades, pero ya fue demasiado tarde.
Los cuerpos de dos personas fueron encontrados este jueves y se reportó que eran del padre y su hijo, los cuales habían sido reportados como desaparecidos por sus familiares.
El dantesco descubrimiento se dio en una zona boscosa y poco accesible en Santa Cruz Soroguara, departamento de Francisco Morazán.
Los cuerpos fueron encontrados por miembros del Primer Batallón de Artillería del Ejército de Honduras y presentaban mutilaciones en varias partes de su cuerpo y su cabeza no se encontró en el lugar.
Cabe señalar que los cuerpos del ambientalista y si hijo fueron trasladados a la morgue capitalina para reconocimiento y entrega a sus familiares para su sepultura.
Las autoridades señalaron que se iniciaran las investigaciones para dar con los responsables de ese dantesco crimen que conmocionó a todo el país.
Este sería el primer ambientalista asesinado en lo que va del 2025 y más de 200 ambientalistas han sido asesinados en Honduras en el presente siglo.
Además, este crimen no es un hecho aislado y se suma a la violencia sistemática contra quienes defienden el territorio y el medio ambiente en Honduras.