SUMANDO NUESTRAS VOCES

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El jueves de esta semana en todo el mundo, la Humanidad levantó su voz contra la impunidad que rodea el crimen político de la hondureña Berta Cáceres.
El 2 de marzo de 2016, un grupo de militares y civiles contratados e instigados por un banco local, dos bancos internacionales, el consejo de la empresa privada y la alianza liberal – nacionalista, mataron a Berta.
Un año después, las imágenes que recorren los diarios, las televisoras, el cine documental y las redes sociales, muestran a una Berta resucitada en niñas, jóvenes, mujeres y hombres inspirados por su propuesta de vida.
En Holanda, Finlandia y Alemania donde se produce el dinero que financia los proyectos de muerte sobre los territorios indígenas hondureños, también hubo manifestaciones públicas contra el gobierno.
Las protestas exigen el encarcelamiento de los ejecutivos privados y los políticos que instigaron el asesinato de Berta. Y subrayan la exigencia del cierre definitivo del proyecto Agua Zarca, por criminal e ilegal.
En Europa pidieron la cancelación del Acuerdo de Asociación Comercial con Honduras, para evitar que ese instrumento jurídico internacional sea la puerta de inversiones letales para este país centroamericano, incluyendo las ZEDES para crear paraísos fiscales.
En Washington un grupo de senadores cada vez mayor re-introdujo la Ley Berta Cáceres, que exige el cierre de la cooperación militar de Estados Unidos al ejército y policía de Honduras. La primera versión había sido presentada en junio del año pasado.
El senador Jhonnson citó que la urgencia de esta Ley es aún mayor en este momento, porque se ha confirmado que al menos dos de los participantes en el crimen de Berta fueron entrenados en Estados Unidos.
En Ottawa y Montreal las organizaciones solidarias con Honduras exigieron a Canadá que elimine sus líneas de cooperación al Ministerio Público, porque ahí permanecen dos altos ejecutivos fiscales que entregaron a la empresa DESA los permisos ilegales de operaciones, sin cumplir con los mínimos requisitos ambientales y de respeto a los indígenas.
Concretamente al primer ministro Trudeau le pidieron la cancelación del Tratado Comercial con Honduras, firmado por su antecesor el lamentable Steven Harper que firmó con Lobo, a escondidas de la resistencia en San Pedro Sula, en 2010.
Las manifestaciones del jueves en Canadá dijeron que ese mamarracho de Harper con Lobo sirve como puerta de entrada a las empresas mineras depredadoras y como excusa del Rey del Porno para actuar encima de los pueblos garífunas del Atlántico, en complicidad con el Partido Nacional.
En Tegucigalpa, la Asociación de Cooperación Internacional, constituida por 28 ONGs internacionales con presencia y trabajo en Honduras, instó a la misión anti corrupción de la OEA que permanece en el país a que acelere líneas de investigación sobre el otorgamiento de concesiones de proyectos extractivistas, en particular el de Agua Zarca.
La cooperación solidaria del Espacio ACI pidió a las agencias estatales acreditadas en Honduras, específicamente al Alto Comisionado de Derechos Humanos y a la MACCIH, que continúen exigiendo al gobierno de Hernández la instalación de una Comisión Independiente que investigue el crimen de Berta y, además, que reconozca la labor del Grupo Asesor Internacional de Personas Expertas GAIPE, que trabaja en el caso.
El Espacio ACI insistió en la necesaria aplicación inmediata de la Consulta Previa, Libre e Informada en los territorios indígenas y garífunas, de acuerdo con las observaciones enviadas al Estado de Honduras por la Relatora Especial de la ONU para los Pueblos Indígenas.

Y también las agencias solidarias dijeron en un comunicado que las amenazas contra defensoras y defensores de derechos humanos, contra organizaciones y comunidades, continúan incrementándose en todo el país, especialmente en el marco de procesos de concesiones a industrias extractivas, energéticas y turísticas. Y eso debe parar.
Nosotros aquí, en esta columna editorial de Voces contra el Olvido, hacemos nuestras todas estas voces del mundo con Berta. Y prometemos no desviar la atención sobre los responsables intelectuales de su crimen de su crimen.