Sin justicia es difícil celebrar

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Por: Sandra Rodríguez

Hoy cumplo 65 años y extraño el abrazo de mi hijo, ya nada es igual, no encontraré consuelo hasta que se haga justicia, expresó la profesora Silvia Castillo, madre de Tomás Enrique García Castillo (36), asesinado hace 8 meses.

La última vez que se le vio con vida fue el pasado 1 de mayo, él estuvo en la movilización del Día Internacional del Trabajo, en Tegucigalpa, dijo su madre.

Nunca quiso irse al exilio, pese a las constantes amenazas que recibía por ser parte del Frente Nacional de Resistencia Popular, FNRP, surgido tras el golpe de Estado del 2009. El Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras, COFADEH, estuvo en la disposición de ayudarnos, pero no quiso, afirmó la docente.

Es que mi hijo no quería ser un “turista revolucionario”, decía que mejor se quedaba en Honduras luchando, aunque tampoco creía en los “revolucionarios de cafetín”, porque en las calles está el poder, y de la calle me lo llevaron, el uno de mayo, me lo llevaron a los altos de la colonia San Francisco, me lo dejaron como perro tirado, no puedo sobrellevar esta pena que vive conmigo.

Esta dictadura, con estos escuadrones de la muerte, que pareciera mentira, pero existen, como va hacer justicia si desde allí nos matan a los hijos, porque no quieren que haya jóvenes diferentes, quieren borregos que peguen afiches al dictador, de esa forma protegen su vida, que no digan “Fuera JOH” (fuera Juan Orlando Hernández, presidente del país) y que Honduras siga igual, declaró la acongojada madre, mientras hacia algunos pagos.

“No me importa denunciar, estoy preparada para morir defendiendo a mi hijo y siendo su voz”.

Este tipo de dolor no se compara con nada, y provoca otras enfermedades, pérdida de sueño, apetito, hasta la alegría de vivir, pero el ánimo se logra a través de la denuncia, exigir justicia por los mártires de la Resistencia.

La profe Silvia, iba seguido a la Dirección Policial de Investigación, DPI, a preguntar como avanzaba el caso, hasta hace cómo dos meses que un agente le preguntó si su hijo era narcotraficante “yo respondí que, qué narcotraficante más pobre, más pobre que la pobreza”.

Desde entonces dejé de ir, pero voy a volver, porque ellos querían que me decepcione, pero para eso les pagan para que investiguen y les den respuesta a las madres de los mártires.

Si me arrancan un dedo, queda sangrando la mano, aunque tenga los demás dedos, ese me falta, me duele. Mi hijo me duele.

Hoy celebraré con la familia, con este dolor, pero hay que continuar…

Sobrevivió a un ataque hace seis años

descargaA Tomás Enrique García Castillo, cinco encapuchados pretendieron secuestrarlo, en ese tiempo era estudiante universitario e integrante del FNRP,  a quien golpearon salvajemente porque se opuso a que lo introdujeran por la fuerza a un vehículo cuando regresaba por la noche de clases, en momentos en que caminaba entre la colonia Kennedy y la Víctor F. Ardón, el viernes 26 de febrero.

Aparte de ser miembro del Frente Nacional de Resistencia Popular, García Castillo integraba la Coalición Patriótica y formaba parte de la Unión Revolucionaria del Pueblo, URP.

“Venía de mis clases a las nueve de la noche, me bajé cerca de supermercado Paiz y caminé por un trecho un poco oscuro, de repente me interceptó un carro de donde salieron cinco tipos encapuchados que querían ingresarme a la fuerza al carro pero puse resistencia y no lograron su objetivo”, relató el muchacho quien tenía su rostro muy golpeado.

Agregó que al oponerse al secuestro, los hombres que vestían chalecos, portaban armas de grueso calibre y tenían un acento extraño le golpeaban en la espalda con algo contundente, además de agredirle en el rostro los ojos, le daban de patadas y codazos y lo insultaban.

Pese a lo ocurrido en ese momento, recomendó a sus compañeros universitarios que no tengamos miedo, que primero son las convicciones, los ideales, “vale la pena porque esta lucha es para el pueblo hondureño para que haya cambios, para que no exista esta cúpula.

A los jóvenes les digo que se preparen que no tengan miedo que los cambios van a venir”.