Que quede constancia

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Nadie puede decir que los movimientos sociales y las organizaciones de defensa y promoción de los derechos humanos no hablamos en tiempo aquí en Honduras.

Una afirmación como esa sólo puede venir de las personas controlados por la ley del lavado publicitario, que Hernández aprobó en 2013 para canjear los impuestos públicos por su propaganda política personal.

Además, los promotores de las reelección de JOH no tienen derecho a justificar el fraude corrupto diciendo que ha faltado protesta ciudadana para detener el asalto final.

No hay manera de ocultar el rechazo popular organizado desde 2012 cuando JOH quebró la Corte Suprema para poner a sus perros de garra a tejer su trama delincuencial de 2017.

Hay constancia documentada de las cartas, acciones judiciales, comunicados, declaraciones, foros y manifestaciones públicas contra el traslado de Chinchilla al Ministerio Público y del ex director de fiscales a la presidencia de la Corte de Juan Orlando y Flores Facussé. Y el reparto del Comisionado de Derechos Humanos, y el Tribunal, y el Registro, y las iglesias, y las armas.

Pero como hasta ahora la reacción ciudadana ha sido cívica, democrática y pacífica como les gusta a los violentos que digamos. Y no hay incendios, calles cortadas ni edificios tomados, entonces menosprecian la fuerza de la protesta. Y preguntan dónde están los que se oponen?

Pero el pueblo de Honduras no es pendejo, comprende en su mayoría que los delincuentes que dieron el golpe de Estado para robarse los fondos de pensiones de todo mundo, no se quieren ir de la guayaba sin herir. Y por las malas pretenden continuar.

Los militares y los grupos violentos paralelos, creados por ellos, están listos para defender a los delincuentes que pagan su más alto presupuesto de la historia nacional. Y tienen ganas de probar su lealtad a los dos carteles que dirigen las elecciones del 26.

La Convergencia Ciudadana contra el Fraude del Continuismo, que no es un partido político ni pertenece a los carteles del crimen organizado, propone la movilización popular para dejar en claro que no participa del continuismo, del fraude ni de la corrupción.

La primera gran convocatoria de calle fue el 15 de septiembre, en octubre atacamos legalmente la reelección ante la Corte, y la siguiente cita de calle es el martes próximo, 7 de noviembre.

Y la movilización va a crecer durante noviembre, para decirle a la misión de la Unión Europea, a la acéfala embajada de Washington, al sistema de Naciones Unidas y a la OEA, que si ellos siguen pactando con los delincuentes locales, nosotros no.

Si la comunidad internacional, que interviene directamente a Honduras desde 2015, no realiza las acciones que la sociedad demanda, va a terminar expulsada por un pueblo harto de su diplomacia apañadora.

Sabemos lo que el poder oculto quiere. Quiere imponer la dictadura de un nuevo cartel.

De modo que no se trata de respaldar a un partido político o de zafarle la cuña al otro, aquí se trata de parar a quienes proponen entregar el territorio a las mafias internacionales. Mafias que desean convertir el golpismo hondureño en continuismo, y la reelección de JOH en dictadura del cartel Z18.

Honduras nos pertenece a los hondureños, no le pertenece a los piratas de los paraísos fiscales que la Marca País tiene embaucados para asaltarlos en las ZEDES en 2018.

Con movilización popular el país está diciendo no. Y se espera que los militares leales al Pentágono y los policías bendecidos por la ASJ y la iglesia evangélica, no se interpongan otra vez.

Nos vemos en las calles!

Editorial Voces contra El Olvido, sábado 4 de noviembre de 2017