Las voces del último momento

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A un mes de las elecciones generales habla el Presidente-Candidato que ofrece lo bueno que no pudo hacer durante 8 años continuos de golpismo en el poder.

A un mes de las elecciones predica futuro esa sociedad civilona que se convirtió en asalariada de CasaMata, de la Universidad Nacional y de la USAID.

A 30 días de la cita reeleccionista la vieja europa monárquica pide a Honduras reglamentar la ilegal reelección presidencial y jugar limpio en la piscina de los criminales.

Hernández, malquerido en su partido por resolver las diferencias con amenazas o chantajes, hizo un monólogo en televicentro esta semana para anular al periodista reconocido, y atacar al Colegio Médico de Honduras.

El Colegio Médico le respondió en términos limpios al farsante que se benefició con el robo al seguro social y lo acusó directamente de blanquear la sangre de los abonados con esa nueva ley de protección social, para beneficiar además a sus amigos banqueros.

Enseguida apareció en público la hermandad civil que da soporte político e ideológico al golpismo, las voces que siendo asalariadas del gobierno, se disfrazan de coaliciones civiles para pontificar a favor de un proceso electoral sin reglas, sin garantías ni limpieza.

Los dos voceros de la infinita depuración policial y la fracasada ex rectora atacaron a los partidos de la alianza política contra el continuismo y el fraude.

Según ellos, el PINU, Libre y el PAC son responsables de la falta de reformas electorales por no haberlas impulsado en tiempo dentro del Congreso.

Europa, por su parte, vino por cuarta vez consecutiva después de 2013, a decirnos que el problema del proceso electoral hondureño es la falta de reglamentación de la reelección de Juan Orlando Hernández.

Esta última misión del viejo mundo, porción del planeta que se debate en sí misma entre la fobia a la inmigración asiática, africana, latinoamericana y los neonacionalismos ante la proclamación de nuevas autonomías políticas, vino a predicar política limpia a la ex colonia española.

Vino, sin embargo, a decir una verdad irrefutable: la mayoría de la población hondureña en este momento no respalda a Hernández ni a Zelaya, apoya las candidaturas de la alianza de oposición.

El sondeo europeo de la opinión electoral en Honduras es correcto, pero debe ser asumido con responsabilidad local.

La posibilidad de iniciar la transición política después del golpe de Estado no sería realidad sólo poniendo a Nasrralla en vez de Hernández, sino construyendo un Congreso Nacional que sea capaz de convocar una Asamblea Nacional Reconstituyente del Estado Nacional.

Las elites liberales y nacionalistas, respaldadas por sus curas y pastores, son tan perversas que buscan evitar ese momento llenando con sus secuaces el Congreso y las alcaldías. Y ese es el plan que debemos denunciar.

Por eso saludamos la movilización ciudadana de este 7 de noviembre, esperando que su planteamiento nos ayude a definir una posición independiente frente a este panorama confuso, hecho para los militares y para los delincuentes del crimen organizado.

Editorial Voces contra El Olvido, sábado 28 de octubre 2017