GLADYS ES UNA LANZA

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En las últimas 4 décadas la mujer a quien dedicamos este editorial fue una lanza clavada en el pecho de los neoliberales.

La conocimos en 1984 cuando Suazo Córdova, su ministro de la presidencia y Gustavo Álvarez Martínez, desaparecieron al presidente del sindicato de trabajadores de la ENEE, Rolando Vindel González.

Gladys levantó su voz y metió el cuerpo en la búsqueda de Vindel, su compañero de trabajo y de lucha. Era gritona con potencia y no le tenía miedo a la palabra en público.

Como presidenta del Sindicato de Trabajadores de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica defendió el interés del pueblo frente a la manada de neoliberales que llegó en 1990 a saquear los fondos públicos.

En las confrontaciones con Callejas y su grupúsculo de Chicago boys, Gladys Lanza mostró coraje, determinación y valentía para impedir la entrega de la ENEE a los piratas de la energía térmica privada.

Defendió a su STENEE hasta el último día en esa empresa, que fue asaltada por delincuentes de toda laya hasta convertirla en un vientre fiscal prepago.

Los hombres decían de ella en forma despectiva que era gallona, peliona, pero Gladys Lanza era chona. Pura Visitación Padilla, sonriente promotora de la paz, valiente feminista desde 1984.

El cuerpo de Gladys Lanza descansa en paz desde el miércoles anterior.

Pero su herencia queda aquí, intacta, sin cáncer ni difamaciones, sin juicios ni prejuicios.

Esta mujer se llamaba Gladys Williams Lanza, integrante de una familia acaudalada, de banqueros, que decidió la vía social de compromiso con la gente y no la vida rancia del status quo.

Resistió como guerrera a los terroristas del batallón 3-16, que siguen sueltos como analistas políticos, fotógrafos del festival de Gracias, Lempira, amigos del cardenal y asesores del crimen organizado.

Gladys derrotó a los que pusieron una bomba en su casa en los años ochenta y a quienes la acusaron de todo hasta su muerte.

A sus hermanas chonas, a sus compañeros del sindicalismo, a su familia y amigos, les dejamos este abrazo fuerte en el aire. Y como un eco hacia el horizonte lejano liberamos nuestro eterno ¡gracias Gladys!, lanza de jade puro que se clavará por siempre en el corazón de los neoliberales traidores de la Patria.