Desaparecidos: la vela sigue encendida por la Memoria

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Una vela encendida en memoria de los compañeros y compañeras detenidas-desaparecidas. Foto: Felix Cesario

Por: FELIX CESARIO*

Desde el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), nos recuerdan que estamos en la Semana Internacional de los Detenidos y Desaparecidas; los colectivos  capacitados  para la defensa de los derechos humanos, nos han recomendado encender una velita en nuestros hogares por las y los que aún buscamos, que aún esperamos y que, por culpa de los autores y actores de dicho e imperdonable crimen, nuestro hijo, la madre, el esposo, la esposa, la compañera, el compañero, tardan en regresar. Mientras nos aguarda la espera, los aguardamos y los reclamamos cada primer viernes del mes, en la plaza de Los Desaparecidos, en el parque “La Merced” contiguo al zoológico nacional.

Sin odio, sin rencores, encaramos a los victimarios, a los secuestradores y a quienes ordenaron su detención, su desaparición y la muerte de nuestras hermanas y nuestros hermanos. Reclamamos que sean juzgados aquí en la plaza del pueblo y paguen por sus crímenes de lesa humanidad y aunque pareciera que no nos escuchan, lo saben. Ellos ven los nombres de los nuestros y las nuestras en las paredes de la patria “Vivos se los llevaron y vivos los queremos”.

Los sádicos responsables de la tortura y de la muerte; Hablamos concretamente de los miembros del sanguinario escuadrón de la muerte el 3-16, están ahí, como miembros del santo entierro, como asesores en materia de seguridad estatal y hasta ahí llega el eco de nuestro grito “Ni olvido ni perdón” y las compañeras, las madres, hermanas, hijos e hijas y esposos, todas las generaciones por la memoria juntas, siempre los esperaremos con la frente altiva, la convicción a prueba de todo. Aquí aguadamos a las desaparecidas y los desaparecidos.

En la Plaza de la Dignidad los conminamos, un día, más temprano que tarde  (no hay prisa y no podrán doblegar nuestra voluntad y deseo), de que los criminales sean enjuiciados por el tribunal del pueblo ante la mirada inexorable de la historia. Entre tanto, aguardaremos el tiempo que sea. Y si morimos, el COFADEH ha generado el relevo que podrán continuar (y ya lo están haciendo) hasta encontrar la verdad. De esto estén perfectamente seguros los emisarios y comisarios de la muerte.

Entre tanto, todos los colectivos y así como todos los que somos sangre hermanada por COFADEH, mantendremos siempre una velita encendida permanentemente en el centro de la memoria y la pañoleta blanca, como alas de blancas palomas, símbolo de la paz.

Fui uno de los desaparecidos temporales en este país, digno de mejores tiempos. Confieso que aun después de 34 años, no supero totalmente mi estado psicológico, antes de que me capturaran, que me arrebataran la palabra. No olvido, no puedo olvidar la impotencia ante la indiferencia colectiva cuando me conducían como un cordero, que la única esperanza es que uno sabe que va al matadero. El sólo hecho de recordarlo, vuelvo a ser aquel naufrago en medio del océano del pavor a merced de la muerte.

Plaza Los Desaparecidos- tegucigalpa foto: Cesario Padilla
Plantón en la Plaza Los Desaparecidos- Tegucigalpa
foto: Cesario Padilla

Ruego a las y los lectores encender una velita por los que están guardados en la memoria, las y los desaparecidos y desaparecidas. Eso nos fortalece. En lo personal, desde hace más de treinta y más años no puedo dormir si no es con una vela encendida. Por lo demás, COFADEH nos ayuda a mantener viva en la memoria, que no habrá perdón ni olvido en contra de los criminales, abstemio de alcohol, borrachos de sangre.

Aquí en la Plaza de los desaparecidos y desaparecidas estaremos. Esperamos a los familiares, compañeros, hermanos y hermanas altivas y altivos, su llegada. Aquí estamos y aquí estaremos impenetrables al olvido, han de llegar un día. Entre tanto, aquí en COFADEH los aguardamos con una velita encendida, la pañoleta blanca de las palomas de la paz, un jazmín en las manos y una lágrima.

*Poeta, periodista e histórico defensor de derechos humanos