¡Desaparecido!

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JUAN ALMENDARES

Conciencia  de verdad y lucha por los derechos humanos
(Manifiesto: La vigencia de la lucha de los desaparecidos  por la verdad, justicia social y libertad.

La palabra desaparecido es un solo símbolo, es una sola palabra  sintetiza la memoria viva de los hombres, mujeres, niños y niñas  que contiene las experiencias, las acciones de la conciencia de los que fueron objeto de la materialización de la cosificación de los sujetos humanos  mediante el terror, el secuestro, tortura , asesinato y todas las formas de exterminio de borrarlos de la historia de las memoria de la inteligencia que siente con amor el dolos y el sufrimiento  y que a su vez se transforma en la pedagogía critica como herramienta hermenéutica y metodología  para la transformación revolucionaria de la modernidad capitalista que anticuada con las oligarquías y el capitalismo financiero transnacional.

Las y los desaparecidos  son la expresión de  fuerza viva, real y concreta en la verdadera transformación y emancipación de la vida y dignidad histórica de nuestros pueblos

Los desaparecidos han muerto muchas veces pero siguen viviendo en el corazón de la lucha de nuestros pueblos. Cada momento,  análisis, reflexivo y crítico parte que el progreso de los países dominantes ha sido el resultado del terror, tortura y trauma histórico de los pueblos oprimidos. Los desaparecidos son la memoria de los vencidos  las víctimas, los oprimidos que nos enseñaron  que la memoria de los vencedores es una construcción falsa, es la memoria oficial, la memoria despolitizada de la verdad histórica.

En síntesis es la memoria de los colonizadores, los neocolonizadores del coloniaje del poder que se expresa en el racismo, en la opresión de clase, de genero y en la mercantilización de la vida humana y planetaria.

Los desaparecidos resucitan en la organización emancipadora de los pueblos organizados en su proceso de transformación, en la justicia social y en la ternura revolucionaria de la solidaridad humana y planetaria que enfrenta cotidianamente al racismo, el sexismo, la opresión de clase de género y lucha creativamente en forma radical contra el despojo de los territorios y construir la verdadera identidad inseparable de la memoria viva del sufrimiento

La verdad para Honduras y los pueblos de América Latina ha sido amarga y dolorosa. La entrada a este infierno de injusticia  ha estado adobada con manjares, corrupción de líderes, falsos profetas  creación de estructuras de violencia, leyes y concesiones vergonzosas para el saqueo garantizado de nuestras tierras  y  favorecer la voracidad de unos pocos, servidores de un sistema  que ha creado la miseria en la mayoría de las poblaciones.

En pleno siglo XXI, en Honduras se presenta el enfrentamiento de la verdad de la vida, con  la mentira sobre la muerte, la enfermedad y la miseria; “la verdad os hará libres” y la mentira os hará prisioneros en la inmensa cárcel  de lo que se llama pomposamente “constitución y democracia”.

Los desaparecidos nos enseñan a plantearnos
¿Quiénes son los ciudadanos, actores o sujetos históricos? ¿Quiénes son las víctimas, los victimarios? ¿De qué lado estamos?  ¿Con el poder dominante o con los pobres y oprimidos y silenciados en las llamas del sufrimiento hacia su esperanza que son la libertad y la justicia?

Bien decía Gandhi que “la verdad es el objetivo y el Amor, es el medio para llegar a ella”. Si no se ama a la vida, a la familia, a todas y todos los seres humanos, la tierra, el agua, los aires, los suelos, los bosques, las plantas, los animales, y sobre todo a los pobres  no se pueden manifestar ni defender la verdad.

Tal como dice  el célebre poeta Dante que es tambien la memoria viva de los desaparecidos  “El amor mueve el sol y las estrellas”; cuando el pueblo participa con amor  por la verdad y la vida.

Un aparato dominante es el Jurídico, donde la ley es la forma separada de la esencia de la vida y la justicia. El ser social (el pueblo) nunca es consultado y la Constitución se convierte en el dogma  y la Carta Magna es la expresión fundamentalista donde ‘Dios es la constitución’. Se trata de un documento dado y elaborado por la clase dominante, infalible, donde los poderosos deciden cuándo modificarlo, violarlo a favor de sus intereses y cuándo y en qué momento le dan permiso al pueblo para opinar.

Es un discurso donde dice que todos somos iguales ante la ley y que el fin supremo de la Constitución   es lo humano; sin embargo es todo lo contrario porque vivimos en una profunda desigualdad económica y social, con discriminación de género y lo étnico.

El otro elemento opresor y manipulador  es el publicitario; el poder recurre a todos sus medios, reúne a sus cuadros ideológicos e  intelectuales; sus viejas y nuevas tropas; se ponen sus viejos  uniformes o marchan bien limpios y vestidos porque son puros defensores de la constitución y quienes están en contra son sucios, impuros y corruptos. Aceitan sus cerebros para generar el terror y el miedo. La verdad es la verdad de ellos y del poder del coloniaje. Invitan a los golpes de estado. El pueblo tiene que tragarse la verdad de ellos, rumiarla pero no digerirla o cuestionarla y a los que están a favor del pueblo los y las insultan y denigran.

La conciencia viva de los desaparecidos  es del pueblo que clama por la verdad, la vida y la justicia; y por el derecho soberano de participar y decidir una nueva Constitución y una Asamblea Constituyente donde participen las fuerzas sociales, los pobres y oprimidos y se reconozca los  derechos de los pueblos originarios.

Los desparecidos nos legaron la consigna de “Menos armas más educación” y actualmente “Salud sin corrupción.

A través de esta memoria hemos tambien aprendido que: “Un pueblo es más grande que un ejército”. Las presentes generaciones están cansadas de leyes ficticias, violadoras de los derechos humanos y ambientales y cada vez mas exigen el derecho a transformar la Constitución y a estar representados en forma legitima en la Asamblea Constituyente por un  representante digno del pueblo,  no es servil a los intereses que lo han subyugado.

No hay que tener miedo, jamás un pueblo será libre si no lucha por su verdad, por su dignidad; por el respeto a la vida y a la libertad soberana.

El proyecto futuro de vida, las lucha verdadera de los derechos humanos, contra la ocupación militar de Honduras por los Estados Unidos o cualquier poder hegemónica capitalista e imperial esta en la Memoria Viva de los desaparecidos.

La unidad de los pueblos originarios, los pueblos indígenas, las organizaciones, campesinas, LBGT, obreras, los intelectuales orgánicos, pequeños empresarios, organizaciones de derechos humanos  con la solidaridad internacional expresa el testamento de martirio y sufrimiento por el cual lucharon los desaparecidos y debemos continuarlo y enriquecerlo con la conciencia critica y el posicionamiento  ante el monstruo experimento de guerra total y exterminio del ambiente , naturaleza y la vida  del pueblo hondureño

Este manifiesto será presentado  al pueblo hondureño y a la comunidad internacional solidaria para ser ampliado compartido y construido. La lucha continua.