Declaración de Tegucigalpa “SIN MUJERES NO HAY PAZ”

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Las Mujeres de Paz reunidas en la ciudad de Tegucigalpa el día 13 de octubre de 2017,
Declaramos que luchamos por la paz construida sobre la justicia social, el tutelaje pleno de los derechos humanos y una redistribución igualitaria de los bienes comunes.

La paz que anhelamos y demandamos es aquella que nos permita vivir plenamente en armonía y en comunidad, en nuestro territorio, con nuestras tierras, ríos y bosques.
Proclamamos que la paz se obtiene con acciones, condiciones de equidad, de justicia, de verdad y de seguridad.

Demandamos un país libre de intervenciones transnacionales, libre de ejércitos, libre de escuadrones de muerte, donde las cárceles no proliferen.

Deseamos revertir los centros de tortura por centros de memoria orientados al “Nunca Más”, instituciones de enseñanza, aprendizaje, conocimiento, ciencia, reivindicando el pensamiento social comunitario.

Proclamamos la posibilidad de incorporarnos en los temas de decisión política en igualdad de condiciones, interviniendo plenamente en todas las iniciativas encaminadas al mantenimiento y el fomento de la paz y la seguridad, conforme la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

La Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre Mujer, Paz y Seguridad aprobada el 31 de octubre de 2000, fue el primer dictamen de este órgano que reconoció específicamente las consecuencias de los conflictos, y en especial de la violencia sexual, sobre las mujeres y niñas.

Condenamos,  firmemente la violencia que sufrimos las mujeres en Honduras, que nos mata y castiga en una sociedad patriarcal militarizada.

Exigimos políticas públicas con presupuesto, planes de acción y leyes efectivas contra la violencia de Estado.

Proponemos la elaboración inmediata de una Ley Marco de Víctimas  que garantice la prevención y la protección de las mismas, y el enjuiciamiento y sanción de los violadores de derechos humanos.

En esta declaración convocamos a todas las mujeres comunitarias, indígenas, campesinas, defensoras de derechos humanos, lideresas, obreras, sindicalistas de Honduras a contribuir a la obtención de la paz.

No se puede hablar de paz si no hay inclusión de las mayorías y en Honduras la mayoría somos las mujeres.

Tegucigalpa 13 de Octubre de 2017