
En el marco de la violación a los derechos humanos de los diferentes sectores campesinos por parte del régimen, la Vía Campesina desarrolló un taller en donde participaron dirigentas y dirigentes campesinos, comunicadores y comunicadoras de organizaciones campesinas.
La capacitación estuvo a cargo del periodista Bartolo Fuentes, director de la revista Vida Laboral.
Las y los campesinos han analizado el papel importante que juega la comunicación para denunciar los abusos de que son objeto, consideran necesario capacitar a las y los comunicadores para que pasen la voz en todos los rincones del país.
Mujeres comunicadoras
Uno de los medios comunitarios que ha sufrido violación a los derechos humanos es la Voz de Zacate Grande, en donde dos de sus comunicadoras fueron procesados por estar cubriendo una manifestación en Coyolito.
Otros han sido procesados como es el caso de Pedro Canales, que es parte de los fundadores. Él tiene medidas cautelares con la prohibición de no salir del país e ir a firmar al juzgado de Paz de Amapala.
Además, no se pueden acercar al terrateniente Miguel Facussé Barjum ni a sus trabajadores, a pesar de que la policía y el ejército actúan bajo las órdenes de este empresario para reprimir a la población de Zacate Grande.
Para Roxana Vásquez, comunicadora de La Voz de Zacate Grande, fue importante aprender que la comunicación no solo se puede hacer desde una radio, sino que existen varias formas para transmitir el mensaje y que en todo momento se hace comunicación, desde el simple hecho de transmitir una información a otra persona.
Otro caso del peligro que sufren los comunicadores fue el cierre de la emisora del pueblo Garífuna Faluma Bimetu, Coco Dulce, en la comunidad Triunfo de la Cruz, ésta estuvo clausurada temporalmente por los ataques de la oligarquía contra su etnia, con el fin de callar a las personas que exponen la lucha por la tierra que está enfrentando este sector de la sociedad.
Las mujeres se han levantado para pelear por la tierra, ya que tienen el anhelo de dejarle un mejor futuro a sus generaciones, según explicaron.
Al respecto, Gilian David, garífuna del sector de Corosal, en La Ceiba y vocera del Consejo Integral de Desarrollo para la Mujer Campesina, CODIMCA, algunos de los objetivos de su organización es reunir a este grupo de mujeres para trabajar las tierras, lograr cultivar sin depender de un “gobierno que no atiende las necesidades de esta población”.
CODIMCA nace por la necesidad de que las mujeres dejen de ser invisibilizadas en la sociedad, en especial la campesina que está relegada a las tareas de reproducción, crianza de los hijos y trabajos del hogar.
David aseguró que esta situación hace que las mujeres tengan pocas oportunidades para tener acceso a un empleo, por eso se vieron en la obligación de crear su propio modo de subsistencia, trabajar y consumir lo suyo.
“La invisibilizacion en parte proviene del hombre, pero también viene del sistema, por ejemplo el sector campesino para el gobierno no existe, solo dicen dimos para el campo; sin embargo las familias no reciben nada y son las que sufren”, dijo la representante.
La combinación de diferentes culturas al principio fue complicado, por lo distinto de sus costumbres, comidas, ritos, formas de expresión; pero según David a medida que han trabajado juntas en CODIMCA, se han adaptado unas a otras, lo que ha permitido la cohesión es que tienen un mismo propósito.
“Nos une el ser mujeres, tener ganas de salir adelante, forjar un futuro para los hijos e hijas que son la mayor inspiración, aprender a aprovechar nuestros recursos”, manifestó la garífuna.
En cuanto al taller expresó que para ella es interesante el hecho de tener el conocimiento de que es necesario documentar todos los eventos de la organización, para dar a conocerlos; porque muchas cosas que la historia no cuenta es porque a nadie se le ocurrió escribirlas y por eso el cerco mediático manipula a las personas, finalizó.
Mujeres dirigentas
La batalla campal que libran los campesinos en distintas partes del país en especial en el Bajo Aguán, se ha dado a conocer gracias a las y los comunicadores que envían información acerca de los más de 30 asesinatos de campesinos, los desalojos y los vejámenes de que son víctimas hombres, mujeres, jóvenes, niños y niñas.
El avance en las organizaciones en cuanto a la igualdad y equidad de género camina a paso lento, según lo expresan algunas dirigentas campesinas.
Isabel García de la Central Nacional de Trabajadores del Campo, CNTC, en su experiencia como parte de la junta directiva, ha visto que el 80 por ciento de los miembros y miembras de esta organización son mujeres.
A su parecer en la junta directiva han tomado cargos de decisión cuatro mujeres, de los ocho puestos directivos, este es el primer periodo en que incorporan mujeres en su dirigencia.
García que desempeña el cargo Secretaria de Finanzas en la CNTC, aseveró que ha sido difícil llegar a esa posición, pero que trabaja mucho para que las mujeres sean respetadas y consideradas como iguales.
Johana Guzmán, es dirigenta de la Asociación Nacional de Campesinos de Honduras, ANACH, en la región de Choluteca, dijo que ha tenido que trabajar fuerte para conquistar la posición de directiva dentro de su organización.
El trabajo que ha realiza con los grupos de mujeres es arduo por lo hostil que es la ley con ellas, ya que son excluidas del acceso a la tierra y a otros beneficios que solo pueden gozar los hombres; pero que el hecho de que algunas hayan logrado llegar a puestos de decisión en la organización puede influir mucho, concluyo Guzmán.
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