Tegucigalpa.
La prensa nacional e internacional escuchó en conferencia de prensa desarrollada el jueves 31 de mayo, en la sede del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), a los familiares y a las víctimas sobrevivientes del ataque perpetrado por militares hondureños y efectivos de la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA), que atacaron desde un helicóptero con armas de grueso calibre, a un pipante con motor que transportaba a 15 personas, en su mayoría mujeres, niños y niñas.
El ataque ejecutado a 700 metros del landín (pequeño embarcadero) en la comunidad de Paptalaya, municipio de Ahúas, dejó cuatro personas muertas identificadas como Juana Jackson y Candelaria Trapp (ambas en estado de embarazo), el niño Haskend Brook Wood y el joven Emerson Martínez. Además se reportaron 5 pobladores seriamente heridos.
“Rechazamos totalmente la presencia de militares norteamericanos en la zona, quienes contando con lanchas rápidas se niegan a prestar auxilio a los pobladores que necesitan llevar sus enfermos a un hospital”, expresó Ethlen Erlinda Wood pariente de Clara Wood, sobreviviente del ataque, quien perdió a su hijo de 14 años Haskend Brook Wood.
Wood que representa a la organización Ecos de la Mosquitia denunció que tanto los militares de Estados Unidos que patrullan vastas regiones de la mosquitia como efectivos de las Fuerzas Armadas de Honduras cometen una serie de abusos en contra de la población.
“Andan decomisando los productos de caza que los vecinos hacen en los ríos, andan decomisando iguanas que es nuestro alimento, que son para sobrevivir, que aunque son animales protegidos, estamos hablando de sobrevivencia, entonces sentimos que nos atacan en todo sentido”, denunció Wood.
La representante de la organización Ecos de la Mosquitia reveló que conoce los puntos donde la empresa Texas Oil propiedad del ex presidente George Bush exploró la zona y encontró depósitos de petróleo en la vasta región de la mosquitia hondureña, “porque incluso tengo muestras de los descubrimientos que ellos hicieron hasta de 16 mil pies de profundidad, esos puntos están lejos de las comunidades y se ubican en la trayectoria del río (río Patuca).
De esta forma se explicaría la presencia militar estadounidense que tiene el propósito de custodiar los yacimientos petrolíferos en la abandonada región miskita. Wood señaló que lo que está mal es el ataque hacia la población civil, no solo este ataque contra la vida, sino que están atacando nuestra forma de vivir, ya no podemos ir a sembrar en paz, porque de pronto aparecen y nos quitan lo que cazamos para nuestra subsistencia.
Consultada si la actitud agresiva mostrada por militares “gringos” y hondureños hacia las comunidades buscan el desplazamiento de las mismas, Wood respondió que “preferimos morir, preferimos suicidarnos en un acto conjunto, antes que un miskito deje su pueblo, eso sería una vileza, queremos que se vayan de la mosquitia”.
Wood criticó la pasividad mostrada por Masta, la máxima organización del pueblo miskito y del diputado Wood Grawel Maylo quienes han tenido temor de defender los derechos de las comunidades miskitas y apuntó que el pueblo quiere adoptar decisiones autonómicas en la zona, porque trabajarán en conjunto ya que nadie les protege, “si el gobierno no nos escucha y no se sienta a dialogar con los campesinos, con las madres solteras, con los jóvenes, si no hay una comunicación, nos uniremos, porque de por sí, nos sentimos amenazados”.
La representante de Ecos de la Mosquitia denunció que por sus declaraciones ha recibido notas amenazantes, vehículos polarizados merodean su casa localizada en La Ceiba, “y esto es así, porque si nos callamos, nadie va a hablar por nosotros”.
Por su parte la Coordinadora General del COFADEH, Bertha Oliva expresó que este espacio ha facilitado a las familias afectadas, la posibilidad de hablar ante la prensa nacional y extranjera como “víctimas que son del ataque violento, sanguinario de ese ejercicio combinado de fuerzas militares extranjeras y fuerzas policiales-militares hondureñas”.
Oliva resaltó la valentía mostrada por el alcalde Ahúas, Lucio Ordóñez Baquedano, quien de no haber sido por él y mantener su posición, no se hubiese conocido con lujo de detalles, lo que ahí estaba pasando.
“Es necesario resaltar lo que hicimos para estar en la mosquitia, al principio no sabíamos si ir o no, porque las informaciones que recibimos eran que hacerlo, implicaba un riesgo permanente”, comentó la defensora de derechos humanos.
Añadió que “por último concluimos que no ir a Ahúas, era incumplir con nuestra misión de ser defensoras de la vida y de la libertad en Honduras, así que verificamos la condición de abandono, dolor y temor de las familias y nos dedicamos a trabajar en el informe”.
Cabe señalar que la Directora Ejecutiva del Centro de Derechos de Mujeres (CDM), Gilda Rivera formó parte de la mesa principal para acompañar a las familias de las víctimas de Ahúas y para expresar su respaldo al trabajo iniciado por el COFADEH en la mosquitia hondureña.
Desde que tuvo conocimiento del ataque inhumano contra pobladoras y pobladores de Ahúas, el CDM manifestó su disposición de acompañar y brindar su apoyo a los familiares de las víctimas mortales, entre las cuales destacan dos mujeres jóvenes embarazadas, cuyos hijos e hijas han quedado desprotegidos y desprotegidas.
Sobre el ataque ocurrido el 11 de mayo en la comunidad de Paptalaya, municipio de Ahúas, la embajadora de Estados Unidos en Honduras, Lisa Kubiske salió al paso de los señalamientos de la prensa independiente, expresando que los militares de la DEA respondieron a un ataque desde tierra y que actuaron en debida forma para incautar la droga, que era lo más importante.
Sus argumentos han sido criticados y desmentidos por los sobrevivientes de la agresión mortal, a la que calificaron como un ataque inhumano.
En la conferencia de prensa, estuvieron presentes: La Coordinadora General del COFADEH, Bertha Oliva, la Directora Ejecutiva de CDM, Gilda Rivera, Clara Wood sobreviviente del ataque, Marlen Zelaya, hermana de Juana Jackson (joven embarazad que pereció), Adelina Trapp, prima de Candelaria Trapp (que estaba embarazada y perdió la vida en el ataque) y Danny Nelson, tío de Lucio Nelson que resultó herido en varias partes de su cuerpo y que lleva más de 20 días interno en el hospital regional Atlántida a la espera de ser sometido a una operación quirúrgica y Ethlen Erlinda Wood de la Organización No Gubernamental (Ong) “Ecos de la Mosquitia”.












