Miles de personas, miembros de diferentes organizaciones sociales y con diversas posiciones políticas, se hicieron presentes en la Avenida Juan Rafael Mora Porras, generalmente conocida como Avenida Segunda, para conmemorar la histórica lucha por los Derechos de los trabajadores y trabajadoras. Entre leyendas y pancartas se reclamó el Derecho a la vida digna, al seguro social y eficiente, a convivir en un Estado laico, a la posibilidad de amar sin ser víctima de ningún tipo de discriminación por orientación sexual, el Derecho a recibir salarios justos y el Derecho a vivir en un país de paz. Asimismo, hubo denuncias contra la corrupción en el gobierno de Laura Chinchilla, contra la violencia hacia las mujeres, y contra las manifestaciones de racismo o fascismo –especialmente- dentro de la Fuerza Pública costarricense (ver galería de fotos).
Cientos de personas que se encontraban transitando por la avenida o mirando el desfile desde las aceras fueron testigos de todas estas muestras de conciencia social. Ésta pacífica marcha fue, en general, una confluencia de diversidades (posturas, pensamientos, formas de vestir), y puso en entredicho la categorización de Costa Rica como “país más feliz del mundo”. Sí, hubo alegría, música y arte, pero también un espíritu elevado de lucha por mejores condiciones de vida y quedó claro que el nuestro no es un país ajeno a las problemáticas sociales profundas.
Una de las grandes molestias que se pudieron percibir en la manifestación, especialmente hacia el final de la misma, fue en torno a la elección de un Diputado con antecedentes penales y de corrupción como nuevo Presidente de la Asamblea Legislativa para el año 2012, tras un pacto secreto con el partido de Gobierno. Fue evidente la indignación e inconformidad de los manifestantes que coreaban y gritaban consignas al respecto.
La nota negativa la dieron los cuerpos élite de represión de la Fuerza Pública, especialmente laUnidad de Intervención Policial (UIP), quienes comandados por Raúl Rivera (director de la Fuerza Pública de San José) habían rodeado la Asamblea Legislativa con vallas metálicas y esperaban a los manifestantes con actitud amenazante.
Los oficiales de la UIP, armados con bastones, le hicieron frente con alarde de agresividad y poco profesionalismo a un pequeño grupo de manifestantes autodenominados “Skinheads”. Los jóvenes, motivados por el reciente escándalo de un policía neo-nazi en las filas de la policía costarricense, se manifestaron con agresividad e indignación ante la presencia policial. Lanzaron dos piedras, una de las cuales impactó a un oficial de fuerza pública en una pierna (según nos dijo Raúl Rivera), y varias botellas de plástico. La reacción no se hizo esperar (ver video): decenas de policías antimotines irrumpieron, en varias ocasiones, entre el grupo de manifestantes, unas veces golpeando con sus bastones para dispersar indiscriminadamente y otras nada más amedrentando con gestos (dedo índice en el ojo y después apuntando hacia algún manifestante), con sus bastones, y según versiones de testigos, con insultos. Todo lo anterior sin importar la presencia de niños y niñas, gente en silla de ruedas, adultos mayores y muchas personas ajenas al grupo de jóvenes “Skinheads”. Algunas de estas personas que se vieron afectadas denunciaron ante la ACODEHU haber sido víctimas de abuso verbal por parte de los policías: “quite maricón”, “usted no aguanta ni un pichazo” (ver video de la denuncia y la entrevista con Raul Rivera).
Debemos señalar que junto a los agentes de la UIP participaron de este operativo varios agentes motorizados, patrullas y policías con cámaras de video. Además pudimos constatar la presencia de policías en el techo del museo nacional.
Lo más grave, según testimonios recogidos por la ACODEHU y versiones de testigos, se dio cuando ya los jóvenes “Skinheads” se habían retirado en grupo y de manera pacífica, pues fueron discretamente seguidos por oficiales de Fuerza Pública, quienes los alcanzaron a la carrera en las inmediaciones del Parque Morazán. Según dijeron a la ACODEHU posteriormente los afectados, a algunos los golpearon y arrestaron. Los afectados también le dijeron a la ACODEHU que las evidencias que habían podido grabar de dichas agresiones en sus teléfonos celulares habían sido borradas por los oficiales de la Fuerza Pública. Alrededor de las 3 de la tarde, en las inmediaciones de las paradas de buses de coronado, nuestro equipo pudo presenciar a un grupo de oficiales de Fuerza Pública que tenía retenido a un grupo de jóvenes sin explicación alguna. Los afectados le dijeron al equipo de observadores de la ACODEHU que esta era la tercera vez que los detenían para requisarlos después del altercado en el Parque Morazán.
En general, con la excepción de los hechos que empañaron el final de la actividad, esta fue una marcha positiva, alegre, llena de energía y muy diversa. Reflejo de la complejidad del entramado social costarricense. La ACODEHU estuvo ahí, para hacer patente nuestro compromiso con las luchas por los diferentes Derechos Humanos que son de vital interés para los costarricenses.
Erick Garita, Rebeca Vindas y Allan Barboza.
Equipo de Observadores de Derechos Humanos de la ACODEHU durante la marcha del primero de Mayo de 2012.













No se que hacen en una marcha obrera si ya se sabe que esos seudo skinheads son puros drogadictos sin trabajo y sus únicas ansias son las de crear el caos e imitar actitudes europeas
Los policías solo cumplen con su trabajo, si algún delincuente roba en la casa de alguno de esos “anarquistas” a quien van a llamar?