“La única puerta abierta que está a la vista es el exilio porque acá no encuentro el respaldo del Estado hondureño ante los tres atentados que he sufrido”, dijo en las últimas horas, Carlos Chinchilla, el periodista de un canal en el Occidente del país, que sufrió a mediados de abril un tercer atentado contra su vida.
Chinchilla se conducía solo en su vehículo, aproximadamente a las siete y media de la noche, cuando circulaba a la altura del desvío hacia San Nicolás, Copán, observó que en el carril donde iba varias piedras obstaculizaban el paso. Cuando intentó bajar la velocidad, dos individuos salieron a ambos lados de la calle disparando.
“Es un milagro, solo pedí a Dios que me protegiera. Yo escuché los disparos, aceleré, quizás no pensaron que yo iba a escapar, es algo milagroso estar vivo”, dijo muy emocionado.
Operadores de Justicia no cumplen con su responsabilidad
Aunque en febrero puso una denuncia en la Dirección Nacional de Investigación Criminal de que o hombres desconocidos anduvieron preguntando por él y le vigilaban, no hay un seguimiento a las denuncias solamente las promesas de que se investiga pero sin un informe de las actuaciones ni se visualizan los resultados.
La policía ha sido muy amable conmigo pero totalmente ineficiente, dice Chinchilla mientras lamenta que la paz se esfumó de su casa desde que empezaron las amenazas, a veces creo cuando llega la noche, sea la última que vivamos.
A la par de ello nadie quiere llevarse con sus hijos por temor a sufrir un atentado y los colegas periodistas sienten mucho temor de ejercer la libertad de expresión porque temen represalias parecidas.
Chinchilla ha dejado de ejercer la profesión y trabaja con una Organización No Gubernamental, sin embargo los atentados continúan y los perpetradores con las manos libres ante tanta indiferencia del Estado hondureño.
Aunque el último atentado se produjo hace más de una semana ninguna autoridad le ha dado protección a pesar de la gravedad de los hechos.
En Santa Rosa de Copán el jefe regional de la DGIC es el inspector Rubio Peña, en la Entrada Copán el subinspector Celín Cáceres, el delegado regional del Comisionado de los Derechos Humanos es Rolando Milla, todos se muestran indiferentes.
El Artículo 9 de la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión, aprobada por la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, aprobada en Octubre del año 2000 señala que “el asesinato, secuestro, intimidación, amenaza a los comunicadores sociales, así como la destrucción material de los medios de comunicación, viola los derechos fundamentales de las personas y coarta severamente la libertad de expresión. Es deber de los Estados prevenir e investigar estos hechos, sancionar a sus autores y asegurar a las víctimas una reparación adecuada”.
El periodista Rafael Munguía, corresponsal de Radio Cadena Voces en el norte de Honduras, fue asesinado hace unas pocas semanas de ocho disparos por desconocidos, informó la emisora que transmite desde Tegucigalpa.
Mientras que el periodista Claudio Umanzor de la misma radio narró que el 03 de marzo cuando estaba subiéndome a mi vehículo me dijo que quería platicar conmigo nuevamente, entonces me asombré y me asusté al escuchar las palabras del comisario Canales: Tené mucho cuidado porque vos no sabés el motivo por el que me han enviado a Siguatepeque, desde hoy estaré pendiente de vos y considérate muerto”.
Set as favorite
Bookmark
Email This
Hits: 3764
Comentarios (0)

Escribir comentario











